LA TAPA DEL MES
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Alimentos
¡Azúcar!
 
Té contra el
mal aliento
 
 

El té contiene unos componentes, los polifenoles, que podrían frenar el crecimiento de las bacterias que causan mal aliento. Además, enjuagarse la boca con té negro reduce la formación de placa y la producción de los ácidos responsables de la aparición de las caries.
El mal aliento, o halitosis, afecta a una gran proporción de personas. Se debe a los compuestos volátiles sulfurosos, como el ácido sulfhídrico que se caracteriza por su olor a huevo podrido, producidos por las bacterias anaeróbicas que crecen en ambientes privados de oxígeno, tales como la parte trasera de la lengua y los huecos profundos de las encías.
«Junto con la inhibición del crecimiento de estos patógenos en la boca, el té negro y sus polifenoles pueden beneficiar la salud oral al suprimir los compuestos de mal olor que estas bacterias producen», explica Christine Wu, una de las investigadoras que ha desarrollado el nuevo estudio.

 
 
¿Llegan los alimentos
funcionales?
 
 

Para ser considerado funcional, un alimento debe cumplir alguna de estas condiciones: que se le haya añadido un componente beneficioso, con un efecto terapéutico probado, que se le haya potenciado algún ingrediente para hacerlo más saludable o que se le haya quitado algún elemento nocivo o tóxico. Actualmente, las posibilidades que encierra la comida funcional son amplísimas. Ya se trabaja en productos para reducir los niveles de colesterol y la hipertensión y para evitar los cánceres de colon y de estómago.

 

 

Una dieta equilibrada
contra el SIDA

 
 

Una buena dieta es una de las maneras más sencillas de ayudar a la personas que viven con Sida, y puede incluso servir para retardar la progresión del virus, Las conclusiones son parte de un informe elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Según informa la OMS, "la nutrición equilibrada refuerza el sistema inmunitario y potencia los niveles de energía, ayudando así al organismo a resistir a los estragos de la enfermedad".
Para David Nabarro, director ejecutivo de la OMS para el Desarrollo Sostenible y el Medio Ambiente Saludable de la OMS, la relación entre el sida y la malnutrición "es un ejemplo particularmente extremo del círculo vicioso de la disfunción inmunitaria, de las enfermedades infecciosas y la malnutrición".
Por su parte, William Clay, de la División de Alimentos y Nutrición de la FAO, considera que "durante mucho tiempo se han ignorado los aspectos nutricionales del sida".